Texto: Bernabé Galicia Beltrán

Fotografía: Ulises Santamaría


El pasado 25 de abril se estrenó en la plataforma de YouTube el primer video musical de la banda La Mona Vegana, titulado Trozo. Fue dirigido por Sergio Benítez y contó con la ejecución sonora de Manuel Borja en la voz y guitarra acústica, Iván Roditi en la guitarra eléctrica, Karina Ferrer en el saxofón, Juan Pablo Carbajal en el bajo y Samuel Flores en la batería. A esta agrupación, que ha tenido algunos cambios en su alineación, se ha sumado recientemente Baruc Rangel en la guitarra eléctrica.

El video es una estampa de la ciudad de Querétaro: aparece el Jardín Zenea atiborrado de gente en torno a su quiosco; la iglesia del Carmen y el Templo de la Cruz; los concheros, los Arcos y el Teatro de la República; las calles del Centro Histórico con sus viandantes, sus contradicciones y los turistas inadvertidos. También se retratan las calles de la Otra Banda, el barrio del Tepe, su mercado y su gente, que los jueves y domingos se congrega en el tianguis; la pulquería El Borrego, espacio para la expresión de músicos locales y tarima para el son y el huapango; el Cavern Club —o el CBGB de la Linda Vista— con el mural in memoriam de Mario Alberto Villanueva, y las vías que se estremecen al paso de La Bestia, que se lleva y trae almas por igual.

Trozo es una canción original de Manuel Borja, compositor nacido en el otrora Distrito Federal, aunque ha pasado la mayor parte de su vida en nuestra ciudad. En cuanto a la letra —barroca y mordaz—, el tema interpretado por La Mona Vegana retrata a la urbe queretana como una crónica de una quimera: “Del universo es trozo, ostentoso y colonial. / De pasado glorioso, religioso y comercial. / Ya bastante famoso el centro de mi ciudad. / De noche luminoso. Tan ocioso y tan social. / Igual que se oye recio el danzón dominical / procesión del silencio en semana principal”, ¿mapa de la memoria en una mancha de sangre sobre el asfalto?, ¿en una lágrima sobre el boulevard?, reflejo de la ciudad, imágenes de cañadas, caños y canteras, visión de Querétaro, ineludible en los días de lluvia: “Bello tal como suena / nuestro fonema / récord mundial. / Lleno de gente buena / cuyo problema / es no ser de acá. / Donde el sol se engarza en filigrana. / En canasta de Bejuco y rattan. / La luna se envuelve en enchilada…”

Por lo demás, con este trabajo audiovisual de Sergio Benítez y La Mona Vegana es imposible no pensar en otras canciones que, cada una a su manera, evocan nacaradas urbes grises como bisutería de los huérfanos de Dios, de los muchachos que están como dibujados y no les pagan sus pecados ni les tocó religión, canciones de las ciudades, pues, y sus transeúntes, sus vicios, sus amores y los motores de la transformación: Vieja ciudad de hierro, de Rodrigo González, Pongamos que hablo de Madrid o Yo me bajo en Atocha, de Joaquín Sabina, No es cierto que nadie va a Durango, de Lázaro Cristóbal Comala, o Sábado Distrito Federal, de Chava Flores.

Y, más aún, al escuchar Trozo viene a mi memoria La Tapatía, de la banda El Personal. Este tema, parte de su primer álbum de estudio No me hallo (1988), es una composición de Julio Haro que, bajo el pretexto de un paseo en apariencia ingenuo y salpicado de picardía, retrata la ciudad de Guadalajara. En esta canción, el autor —a través de versos pareados y una cuarteta de rima abrazada— recurre a expresiones que le sirven para evidenciar las violencias, las discriminaciones y también las “bonitas costumbres” que marcaban a esta capital de la provincia mexicana en los años ochenta del siglo pasado. Y aunque tales denominaciones resulten hoy políticamente incorrectas, aún son tan comunes como lo eran hace cuatro décadas: “en San Juan de Dios la encontré, / y en el mercado me la ligué, / la agarré de la cintura, / y le dije con dulzura, / deme un besito siquiera, / ándele no sea ranchera… / nos metimos al Hospicio / a ponerle a nuestro vicio… / la pasee por todo el centro, / nos clavamos muy adentro, / vimos bicis, vimos motos /y en la calle muchos jotos…”

En fin, este viernes 6 de junio, en la pulquería El Borrego, ubicada en la colonia Linda Vista, habrá oportunidad de escuchar en vivo a La Mona Vegana, en el marco de un evento organizado en apoyo a las familias palestinas víctimas de los ataques de Israel y sus aliados.

Redacción
proyectosaltapatras@gmail.com

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