Pocos cineastas, como el director griego Yorgos Lanthimos (Atenas, 1973), retratan la naturaleza humana desde un enfoque tan abiertamente surrealista: emplea metáforas que lleva hasta sus últimas y más absurdas consecuencias. Sus premisas se mueven en la extrañeza, en los límites de lo anormal y lo extravagante.

Adentrarse en su filmografía exige abandonar expectativas ligadas a convenciones de género y trama (a diferencia de otros directores que construyen su sello a partir de ellas). Las historias de Lanthimos suelen incorporar elementos que no se asimilan con facilidad, y es precisamente esta cualidad la que distingue su trabajo dentro de un cine global que suele amoldarse a las demandas de una audiencia que prefiere evitar sorpresas, un cine atento a la taquilla.

Con cierta licencia puede plantearse una división en su carrera. Un primer periodo abarca sus trabajos iniciales desarrollados en Grecia: My Best Friend (2001) y Kinetta (2005). El salto a los circuitos internacionales llega con Dogtooth (2009), nominada al Óscar a mejor película extranjera y ganadora del premio Un Certain Regard en el Festival de Cannes; y, dos años después, con Alps (2011), que obtuvo el premio al mejor guion en el Festival de Venecia. Se trata de un cine arriesgado para las producciones y narrativas griegas, pero que ya mostraba una exploración formal por parte de su autor que le abrió el reconocimiento internacional.

Este impulso le permite, en un segundo periodo, incorporarse a un cine de mayor industria con todo lo que ello implica: presupuestos más amplios y la participación de actores de renombre. Elementos que el director utiliza sin comprometer sus obsesiones particulares. En esta etapa (la actual) ha realizado cintas como The Lobster (2015), The Killing of a Sacred Deer (2017) y, ese mismo año, The Favourite (2018), nominada al Óscar.

Yorgos apuesta por la construcción de mundos con axiomas surreales y perpetuos dentro de sí. Por ello, en las cintas del director griego sus personajes no buscan cambiar el entorno que los rodea, en lugar de ello, buscan sobrevivir a este, como cualquiera de nosotros. Lanthimos ha demostrado ser un director salvaje e hilarante, sus cintas parecen reflejar una realidad enturbiada por la violencia, el sexo, la usurpación y sobre todo un extraño humor negro. 

Basta ver las premisas de sus filmes: En Dogtooth  nos planteó el aislamiento de un padre y una madre que crían a sus tres hijos sin salir de casa, encerrados en una finca hasta que, en todo caso, se les caiga el colmillo; En Alps los protagonistas son un grupo de suplentes que sustituyen a los familiares muertos y en Langosta ser soltero es ilegal y si no consigues encontrar pareja te convierten en un animal. 

Junto a Efthymis Filippou, el periodista, novelista y dramaturgo griego que ha colaborado en todos los guiones de Lanthimos. Esta dupla ha desarrollado un estilo incómodo para el espectador, un lenguaje visual y narrativo que no permite la indiferencia.

Iván Landázuri
psicoeducivanrl@gmail.com
(Oaxaca, 1990). Ha colaborado para diferentes revistas como la Revista de la Universidad de México (UNAM), Apócrifa Art Magazine, Yaconic, Registromx, Penumbria, Letrina, Monolito, Clarimonda, Errr Magazine, Hysteria, entre otras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *