Fotografía: David Álvarez


El Frente Universitario en Contra de las Violencias realizó este 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una acción simbólica frente a la oficina de la rectora Silvia Amaya Llano.

La actividad consistió en colocar veladoras y carteles con denuncias bajo el lema “Aquí yace la justicia”, con el objetivo de visibilizar situaciones de violencia y arbitrariedades dentro de la institución.

El colectivo explicó que se recibieron 31 denuncias, en su mayoría de manera anónima. Las quejas incluyen casos de malas prácticas por parte de docentes y administrativos, conflictos laborales y situaciones de violencia entre estudiantes y personal académico. La mayoría de las personas denunció permanecer en el anonimato por temor a represalias.

Elena Catalina Gutiérrez Franco, integrante del Frente, relató su experiencia personal y la de otros miembros del colectivo, que motivó la organización de la intervención.

“Desde finales de 2024 inicié un proceso de acompañamiento por una situación de hostigamiento laboral, de violencia específica de una estudiante hacia mi persona. A partir de que inició el proceso, voy para un año que no he tenido resolución y, al contrario, he enfrentado una serie de discriminaciones y hostilidades concretas. Hay arbitrariedades institucionales, por ejemplo, sustituirme de un puesto de trabajo sin motivo o quitarme horas frente a grupo, y esto siempre tapado con el discurso institucional de que son funciones de las autoridades”, explicó.

Gutiérrez Franco añadió que, al buscar información sobre los procesos administrativos, recibió respuestas ambiguas y prolongadas que dificultaron la resolución de su caso. Señaló que su condición de docente honoraria la colocó en una situación de vulnerabilidad, lo que la llevó a buscar asesoría legal y presentar un caso ante el Centro de Justicia Alternativa, que finalmente fue derivado a la oficina del abogado general sin avances concretos.

“Cuando compartí un pronunciamiento en mis redes sociales, otros docentes, administrativos y estudiantes comenzaron a contactarnos para compartir experiencias similares. Identificamos que, aunque los casos son diversos, el modus operandi institucional es el mismo: negligencia, omisión y falta de información sobre los derechos según el nivel de contratación. Por eso nos organizamos y realizamos esta intervención simbólica, para visibilizar frente a los discursos institucionales que aseguran que no hay violencia laboral ni malas prácticas”, señaló.

La acción consistió en la colocación pacífica de veladoras y carteles frente a la oficina de la rectora, documentando las denuncias y buscando generar conciencia sobre la existencia de violencia dentro de la universidad. La intervención contó con el acompañamiento de la Defensoría de Derechos Humanos de Querétaro (DDHQ) para garantizar que se respetara la seguridad y los derechos de los participantes.

Al final de la actividad, la rectora Silvia Amaya Llano salió a escuchar el pronunciamiento, el cual fue presentado por Elena Catalina Gutiérrez Franco. Durante el encuentro, la rectora se comprometió a dialogar con el grupo sobre los temas planteados.

David Álvarez
davidalv1990@gmail.com
Sociólogo, periodista y gestor cultural. Dirige Proyecto Saltapatrás. Estudia la maestría en Derechos Humanos y Políticas Públicas.

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