Fotografía: César Gómez


En Querétaro, vivir exclusivamente del arte sigue siendo un desafío. A pesar de que el sector cultural nacional ha mostrado cifras de crecimiento, los datos no reflejan la realidad de los artistas locales, quienes enfrentan obstáculos estructurales, falta de apoyos efectivos y la necesidad de diversificar sus ingresos.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 el sector cultural representó 2.8% del Producto Interno Bruto (865 682 millones de pesos) y empleó a 1 millón 430 mil 528 personas. Sin embargo, los rubros que concentran mayor valor económico son la artesanía, los contenidos digitales y el diseño, mientras que las artes visuales y plásticas tienen participación marginal. Esto significa que, aunque los datos sugieren crecimiento, los artistas independientes rara vez pueden sostenerse solo de su producción.

¿Qué tan viable es vivir del arte hoy en Querétaro?

Vivir exclusivamente del arte sigue siendo un desafío para los creadores en Querétaro. A pesar del crecimiento del sector cultural a nivel nacional, los artistas locales enfrentan obstáculos económicos, estructurales y de acceso a oportunidades que dificultan sostener su práctica como única fuente de ingresos.

Desde la restauración de obras de arte sacro hasta la música urbana y el circo callejero, los creadores deben combinar múltiples estrategias para mantenerse activos: trabajar en distintos proyectos, gestionar su propia promoción, organizar eventos y formar redes de colaboración. La falta de apoyos institucionales accesibles, la escasa protección de las obras y la limitada participación en espacios culturales complejos son algunos de los retos que evidencian un ecosistema artístico fragmentado.

Hiram García Nevares: vivir del arte entre la restauración y la autogestión

Hiram García Nevares, artista plástico, explicó que definir qué significa “vivir del arte” no es sencillo. “Yo trabajo en la restauración y considero que vivo del arte porque restauramos arquitectura y obras de arte sacro, pero se maneja diferente a si me dedicara solo a vender cuadros. Ni siquiera se alcanza a vivir mínimamente con un cuadro al año”, señaló. Para él, la viabilidad económica del arte depende de múltiples ramificaciones: la restauración, la construcción, el mercado, las galerías, los museos e incluso la interacción con burócratas del gobierno. “Si lo cerramos, no se puede vivir del arte en ninguna ciudad; todos tienen que hacer otra cosa para vivir. Pocos lo logran”, afirmó.

Además, García Nevares destacó la importancia de generar un consumo local activo. “Falta mucho consumo. No toda la gente se anima a comprar, tomar talleres o involucrarse; todos lo ven como un hobbie. Incluso dentro de la restauración, esto no es suficiente: siempre hay que combinarlo con otras actividades”, explicó, enfatizando que la educación cultural y la creación de públicos son esenciales para mejorar la sostenibilidad del arte en Querétaro.

Finalmente, el artista reflexionó sobre la calidad del trabajo artístico local, al considerar que hay áreas de oportunidad en los materiales, los conceptos y el desarrollo del talento. “Creo que hay que presionar más para explotar los talentos de cada quien y elevar la calidad de la producción artística”, concluyó, señalando que la mejora del ecosistema cultural depende tanto de los creadores como del mercado y los consumidores.

Alix Yolitzin: la lucha por sostener la producción artística en Querétaro

Alix Yolitzin, pintora y grabadora, describió lo complejo que es vivir del arte en Querétaro. “Sigo intentando descubrir cómo poder hacerlo, porque involucra muchas cuestiones, desde habilidades individuales para gestionar tiempo y espacio, hasta responsabilidades que debería asumir el Estado”, explicó. De acuerdo con la artista, las creadoras y creadores son agentes culturales que no reciben garantías básicas por su labor. “No tenemos prestaciones, ni seguro médico, y los programas de apoyo económico, cuando existen, no siempre nos son accesibles o la información es limitada”, refirió.

La protección y resguardo de las obras también es un problema recurrente. “En los espacios culturales no tenemos asegurada nuestra obra ni garantías sobre su cuidado; no cuentan con seguros para daños”, añadió. Yolitzin subrayó la necesidad de estrategias no solo dirigidas al público, sino también a quienes gestionan los espacios culturales, para asegurar que los derechos de los artistas sean respetados y que exista un acceso más equitativo a oportunidades de exposición y venta.

Otro obstáculo importante es el tiempo y la carga laboral. Para poder sostener su producción, Yolitzin explicó que debe combinar hasta tres trabajos simultáneos. “Es una autoexplotación. El tiempo se convierte en un recurso limitado y muchas veces afecta mi participación en exposiciones o ventas”, comentó. La falta de espacios propios también obliga a las artistas a alquilar locales o recurrir a instituciones, reduciendo sus ganancias y complicando la gestión de talleres y actividades culturales.

La artista habló, también, sobre las diferencias que existen según el nivel económico. “Cuando eres un artista rico está más fácil, pero siendo artista pobre, la vida es muy complicada. Resistes e insistes mucho, pero muchas veces a costa de tu salud mental y física”, concluyó, enfatizando que la práctica artística en Querétaro requiere de resiliencia, estrategias de autogestión y una mayor intervención institucional para ser viable.

Ismael Negro Mode: vivir del arte callejero con ambición y autogestión

Ismael Negro Mode, artista circense callejero, explicó que la viabilidad de vivir del arte en Querétaro depende de la ambición personal y del tipo de arte que se practique. “Yo como artista callejero sí me es viable vivir bien, dedicándome al circo. No es fácil, pero puedo mantener a mi familia, y aún tener tiempo para pasear o practicar actividades con ellos”, señaló. Destacó que la economía de Querétaro es favorable en comparación con otras regiones del país, aunque integrarse al mercado local requiere esfuerzo. “Hay clientes que ya tienen sus artistas de confianza y muchas compañías circenses consolidadas; es picar piedra, buscar clientes”, afirmó.

Negro Mode también ha desarrollado habilidades en gestión cultural, lo que le ha permitido acceder a becas, apoyos y oportunidades de colaboración. “Faltaría un poco más de apertura por parte de las autoridades y mayor difusión del arte circense, pero sí se puede vivir bien si combinas la práctica artística con autogestión y estrategias de cooperación”, agregó.

Entre los obstáculos que enfrenta, mencionó la limitación de permisos en plazas públicas, donde algunas áreas ya están ocupadas por artistas o colectivos que llevan años trabajando allí. Además, describió los desafíos cotidianos de presentarse en la vía pública, como el trato grosero de algunas personas o incidentes menores mientras actúa en semáforos y calles.

Para sortear estas dificultades, Ismael recurrió a la estrategia de trabajar más horas y diversificar su actividad. “Si no me va bien trabajando cuatro horas, trabajo seis u ocho. Además, organizo eventos culturales y sociales relacionados con el circo y otras artes, lo que me permite generar redes de colaboración y nuevos proyectos. Vivo del semáforo, pero siempre con esfuerzo para obtener los recursos necesarios”, concluyó, destacando que la perseverancia y la capacidad de autogestión son esenciales para sostenerse como artista callejero en Querétaro.

Rouse Rickter: autogestión y redes en la música urbana queretana

Rouse Rickter, artista de música urbana, consideró que es viable vivir del arte cuando se identifica claramente el público objetivo. “Querétaro se está volviendo muy multicultural y hay gustos para todo. El punto es dirigir nuestra propuesta hacia el público adecuado, porque considero que se puede vivir de esto”, explicó. Sin embargo, destacó que para alcanzar esta viabilidad se requiere un desarrollo más profesional de los promotores y una mayor conciencia de los dueños de establecimientos para que el trabajo de los artistas sea remunerado de manera justa. “A pesar de que hay público, muchos lugares no permiten el crecimiento profesional; parece un favor ir a cantar, aunque algunos sí respetan mucho nuestro trabajo”, añadió.

Entre los principales obstáculos que enfrenta, Rickter mencionó la prohibición y la limitación estricta impuesta por autoridades, promotores y dueños de espacios. “La normativa gubernamental dificulta la música en Querétaro: hay clausuras, vetos a artistas y muchas trabas burocráticas. No todos los establecimientos reconocen el trabajo de cantantes o bandas ni apoyan la creación de un negocio artístico”, detalló, señalando que estas restricciones obligan a los artistas a manejarse con cuidado y a adaptarse constantemente a las normas.

Para sortear estas dificultades, Rickter desarrolló estrategias de autogestión y colaboración. “Una de las principales alternativas ha sido ser autodidacta: aprender producción musical, ingeniería de audio, diseño gráfico y management. Además, hemos creado redes de apoyo con otros artistas que viven de esto, formando sellos independientes y formalizándolos. Así dejamos de ser solo un grupo de amigos y transformamos nuestro trabajo en algo profesional, que se puede mostrar a la industria y a la sociedad”, señaló.

Rickter concluyó que el aprendizaje técnico y la colaboración entre artistas son fundamentales para sostener la carrera en la música urbana: “Si no tenemos recursos para pagar un estudio, aprendemos a producirnos nosotros mismos para salir adelante. La unión y la autogestión son nuestra principal herramienta para mantenernos en la escena musical queretana”.

Cómo sobreviven los artistas independientes en el ecosistema cultural queretano

Los testimonios de los artistas permiten visibilizar que la situación no solo responde a un déficit económico, sino también a una fragmentación estructural del ecosistema cultural. La presencia de museos, galerías y centros culturales en Querétaro no garantiza que los creadores puedan insertarse en circuitos sostenibles de producción y difusión. La existencia de espacios no equivale automáticamente a acceso ni a condiciones de trabajo equitativas, lo que genera brechas entre quienes logran visibilidad y quienes permanecen en la informalidad.

Además, la práctica artística independiente se configura como un ejercicio de autogestión y resiliencia. Los artistas desarrollan habilidades técnicas, administrativas y de producción paralela para mantener su obra activa y visible. Esta multiplicidad de funciones (desde la producción hasta la gestión de becas o eventos) muestra que la actividad artística se despliega en un terreno híbrido entre lo creativo y lo laboral, donde la organización del tiempo y los recursos es clave para la continuidad de la práctica.

El papel de las políticas públicas se perfila como un elemento determinante para la sostenibilidad del arte local. Aunque existen programas de apoyo federales y estatales, la información dispersa y la limitada cobertura logran resultados desiguales. La formalización de procesos, la difusión de oportunidades y la protección institucional de las obras podrían transformar la capacidad de los artistas de generar ingresos estables y de proyectar su trabajo de manera profesional.

Finalmente, el panorama sugiere que la viabilidad de vivir del arte en Querétaro depende de un entramado complejo de factores: la diversificación de ingresos, la autogestión, la creación de redes colaborativas y la intervención de políticas que garanticen equidad y acceso. La práctica artística no solo se sostiene por talento o creatividad, sino por la capacidad de articular múltiples estrategias, establecer relaciones con la audiencia y consolidar espacios donde la producción cultural se traduzca en condiciones económicas y sociales concretas.

David Álvarez
davidalv1990@gmail.com
Sociólogo, periodista y gestor cultural. Dirige Proyecto Saltapatrás. Estudia la maestría en Derechos Humanos y Políticas Públicas.

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