Fotografía: César Gómez


Después de casi dos años, Isela RamírezJímenez, una mujer de ojos claros, voz un poco rasposa y con un intenso dolor en la rodilla, volvió a Querétaro para buscar a su hermano Julio César Ramírez Jiménez, desaparecido desde 2011 en Navolato, Sinaloa.

Desde 2022 ella se encuentra desplazada forzosamente de su lugar de origen debido a hechos de violencia cometidos en su contra, por su labor como buscadora, por parte de la policía de Navolato. Además, la última agresión directa le ocasionó un deterioro en su salud física que la obligó a ausentarse de las búsquedas en campo.

Isela es parte de las familias que desde el lunes 8 de diciembre realizan una jornada de búsqueda en la barranca de los Zúñiga, en el municipio de San Juan del Río; este viernes fue el último día de los trabajos en este punto, el cual ha sido inspeccionado por las familias desde el 2021.

Para la mujer buscadora Querétaro, junto con Nayarit y Sinaloa, son estados del país en los que su hermano podría estar, ya que es la ruta de trabajo que tenía cuando desapareció. Su labor en la granja acuícola de su familia le hacía viajar a Julio César constantemente en estos puntos.

Isela cuenta que la carpeta de investigación de su hermano se encuentra sin avances y desde el inicio presentó irregularidades. Por ejemplo, aunque la denuncia por la desaparición de Julio César fue presentada en 2011, fue cinco años después cuando se le turnó a la Fiscalía General del Estado de Sinaloa.

«Mi hermano estuvo cinco años sin estar desaparecido ni ante la ley ni ante ninguna institución, sin ser buscado por ninguna institución, y fue así que inició mi lucha como rastreadora», dice.

Actualmente, su carpeta por desaparición forzada se encuentra en comptetencia de la Fiscalía General de la República (FGR), ya que, presuntamente, elementos de la policía municipal de Navoloa estuvieron implicados en su desaparición.

Pero los avances para dar con el paradero de su hermano no han sido exitosos. Por el contrario, desde hace dos años Isela Ramírez Jímenez ha solicitado a la FGR una diligencia de búsqueda en un punto de Querétaro, pero se lo han negado.

«Que me den acompañamiento, que me den una búsqueda de campo en el estado de Querétaro, una barranca que tengo señalada como punto donde posiblemente pueda estar mi hermano».

La solicitud de realizar una búsqueda en campo que Isela pidió no ha sido escuchada desde entonces.

Las búsqueda en campo son trabajos en sitios específicos, con la finalidad de encontrar cualquier indicio que lleve con el paradero de las personas desaparecidas. En estas búsquedas se han descubierto fosas clandestinas y se han hallado restos de personas, por eso es importanre la petición que Isela ha realizado.

«No ando buscando ahorita la verdad, ni culpables, ni quién lo hizo. Solamente quiero encontrar a mi hermano. Han sido catorce años de lucha, buscando, caminando sola. A los cinco años fue cuando me enteré que existían colectivos que nos apoyaban y fue que me uní», refiere Isela, quien años después de la desaparición de su hermana fundó el colectivo En Busca de Nuestros Desaparecidos de Navolato.

Ante la falta de respuesta de la FGR, Isela busca por su propia cuenta. Por eso, apesar de su salud física, ella sinitió la urgencia de salir a buscar a su hermano y regresar a las jornadas de búsqueda en Querétaro. No lo hace sola, sino de en compañía de otras familias.

Las busquédas en el sitio conocido como la barranca de los Zúñiga, ubicada en el municipio de San Juan del Río, apróximadamente a una hora de la capital de Querétaro, iniciaron en 2021 por el colectivo de familias Desaparecidos Querétaro. Yadira González, fundadora del colectivo, recuerda que en este lapso de tiempo se han hallado restos de personas en, hasta ahora, siete ocasiones. Esta semana enconttaron dos costillas y un diente; por ello, sigue siendo intervenida por colectivas y autoridades por su relevancia como punto de localización de víctimas.

Además, Yadira dice que la complejidad del terreno ha implicado que el área de peinado requiera mayor especialización. Esta semana el grupo de familias estuvo acompañado por la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta y colectivos de otros estados.

“Hoy viernes concluyen los trabajos de esta jornada. Sin embargo, sabemos que justo por lo que hemos estado viendo allá abajo y en las repisas, sabemos que tenemos que regresar”.

Aquellas piezas óseas que desenterraron las familias quedaron en resguardo de la Fiscalía General de la República y fueron trasladados a la Ciudad de México para su identificación.

“Ellos firman la cadena de custodia y entran al laboratorio; la próxima semana acudiré a Fiscalía para revisar avances y fijar la fecha de la siguiente diligencia”, añade Yadira.

Ante este contexto, las familias que buscan a sus seres queridos regresarán a este lugar el próximo año. Para ellas, cada búsqueda significa una oportunidad de encontrarles.

«A mis compañeras de lucha, yo les puedo externar que no se rindan, que no pierdan la fe? Tenemos un ejemplo muy grande que es Reinita. La edad que tiene Reinita, y nos sigue acompañando, buscando a su hijo y a su nieto. Nos da la fuerza para bajar, para descender por las cuerdas, cuando nuestro cuerpo a veces ya ni nos responde. Que no se rindan, las vamos a encontrar a todos», concluye Isela Ramírez Jímenez.

Nadia Bernal
paola_9msn@hotmail.com
(Estado de México, 1996). Recién egresada de Comunicación y Periodismo. Su trabajo periodístico puede leerse en Tribuna de Querétaro, Connectas y Malvestida en donde ha escrito de feminismos, derechos humanos y violencia de género. "El dolor de vivir en Woodstock" (El Humo) es su primer poemario.

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