El reggae es una expresión musical que se originó a mediados de la década de los sesenta en Jamaica, cuya procedencia se remonta a los géneros del ska, rhythm & blues y kumina, los cuales, en su conjunto, son las bases rítmicas e ideológicas de este género a partir de elementos de reivindicación racial y de corte religioso. La historia de los procesos sociales que permiten el surgimiento de un género musical son cuestiones que poco se abordan a la hora de entablar un diálogo sobre dicha expresión artística; se llega a percibir, incluso, como ajena a todo ello, como si la música existiese por sí misma y no como resultado de algún proceso humano.

Este trabajo gira en torno a dos objetivos: pretende analizar el proceso social en Jamaica a través de un enfoque histórico sobre el desenvolvimiento de la música reggae en la década de los sesenta y setenta, así como contemplar un tema que ha sido poco abordado siendo este ensayo un aporte personal que busca ampliar el conocimiento sobre este género musical.

Transformación política y musical

Jamaica obtuvo su independencia del Reino Unido en 1962; la presencia musical, a la par, veía sus primeras formas como medio de expresión del entorno de transformación social. Como todo periodo de cambio, las problemáticas sociales suelen ser consecuentes a dichos acontecimientos en el que una sociedad necesita rehacerse después de una ruptura entre un periodo y otro. Casos como Argelia, México, Cuba, Brasil y básicamente todos los países colonizados que a la postre lograron su independencia, son ejemplos de cómo con posterioridad a una revolución social, las modificaciones se complejizan para la integración de una estructura social, entrando frecuentemente en ciclos de profunda violencia. En este ambiente surge una de las primeras manifestaciones musicales urbanas de Jamaica conocida como ska, precursora del reggae.

Jamaica vivió una serie de dificultades en los años subsecuentes a su independencia, teniendo un panorama de una acentuada crisis social reflejada en los altos índices de desempleo, pobreza, una exacerbada represión política y profundas muestras de racismo, notables en la cotidianidad del país. En 1968 serían dos los factores que remarcarían notablemente la coyuntura del país: el descontento social ante la situación general de un país en construcción y el surgimiento de un movimiento religioso y político denominado “rastafari”, el cual tendrá una íntima relación con el “Poder Negro” y manifestaciones religiosas de tipo católico.

El reggae surgió en la década de los sesenta con este panorama detrás, tomando posturas políticas que reflejarían el descontento de la población jamaicana, siendo este género musical una herramienta de protesta con fuertes criterios de reivindicación cultural a través de elementos raciales, especialmente de origen africano. Temas musicales como Everythin Crash será una condena a dicha situación social de conflicto, particularmente a la explotación laboral del obrero.

En los años setenta la situación social no mejoraría y, por el contrario, las represiones por parte del JLP (Jamaican Labour Party), uno de los dos partidos políticos en competencia y de postura ideológica conservadora fueron constantes, creando un ambiente de tensión en la población jamaicana. Durante los primeros procesos electorales, las elecciones de 1972 estuvieron cargadas de violencia, siendo su contraparte, el PNP (People´s National Party), de postura socialdemócrata, la que obtendría el triunfo en aquellas elecciones. En ese periodo serán dos los procesos electorales llevados a cabo: el de 1972 y el de 1976, ganados ambos por el PNP.

En los años setenta, con este panorama sociopolítico, las temáticas que predominaron en la música reggae fueron las relacionadas con las demandas de paz, siendo un cambio temático trascendental a considerar, y en concordancia con los reclamos sociales en contra de la violencia suscitada. Canciones como Equal Rights de Peter Tosh serán un referente de esta transformación social y, por tanto, musical.

En ambos periodos, el de los sesenta y setenta, se hace evidente la transformación de la música reggae, no en su forma rítmica, sino en la expresividad y enfoque que se realiza. Esta cambia conforme las relaciones sociales se modifican, así, en la década de los setenta se muestra una manifestación acerca de las problemáticas sociales en torno al proceso de independencia, y en la década de los setenta se muestra una proclama hacia la pacificación en torno a las épocas electorales vividas en aquel país. Se suscita una transformación social en las dos décadas y, como consecuencia, una transformación musical en relación con los problemas de cada periodo.

La música como reivindicación identitaria de lo marginal

La cuestión social en Jamaica es un tema complejo que no se alcanzaría a analizar en este escrito, sobre todo los enunciados en un contexto urbano y, particularmente, de los sectores marginales del país. Las relaciones sociales en este entorno tendrán un vínculo directo con el reggae, el cual podría denominarse como “vocero no oficial”, aunque sí legítimo, de los sucesos dentro de la cotidianidad de una población en constante conflicto. Es, por así decirlo, una expresión artística de los sectores empobrecidos de Jamaica.

La música reggae parte de dos supuestos difundidos: por un lado su estrecha relación con el movimiento rastafari y, en segunda instancia, como un espacio de demanda social. Según el sociólogo británico Simon Firth “una de las funciones de la música popular estriba en la creación de una identidad”. En este sentido, la música se focaliza como representante de ciertos valores e ideas de sectores marginales, siendo la población negra la que se identificará, principalmente, con esta manifestación musical.

Los géneros musicales que influyeron profundamente en el reggae fueron los de corte religioso y racial, tal es el caso del kumina, un género originario de Jamaica y el rhythm and blues, oriundo de Estados Unidos, principalmente de las ciudades del sur como Nueva Orleans, donde la identidad africana tiene mucho arraigo.

Hablar sobre identidad es un tema antropológico de consideración y, en este caso concreto, podríamos reducirlo a un sentido de pertenencia de una colectividad, sector social o grupo específico. Así, la identidad abarca una reafirmación entre individuos y su entorno con el que comparten rasgos, en tanto, a la vez, es una diferenciación con los otros. Las poblaciones marginales de Jamaica se desenvuelven en un entorno económico y político específico que les permite reivindicarse culturalmente a través de la música y de posturas político-religiosa como el rastafarismo, formando parte de un grupo social particular que, a su vez, se diferencia del resto de la población.

Como se comentó al inicio, la música y la sociedad son inherentes entre sí, esta cumple una función social por la cual se define. La relación del reggae con el sector marginal jamaicano es tan estrecha como la música clásica para la aristocracia europea o el huapango para los indígenas de la huasteca en México.

Tal fue la importancia y relevancia del género que, incluso, el primer ministro de Jamaica, Michael Manley, prestó atención al género musical para detectar las particularidades del descontento social en la isla.

El reggae tiene sus inicios como manifestación política; su nacimiento parte de esta premisa como portavoz de un sector poblaciones, sin embargo, fue convertido en un instrumento electoral por parte del PNP y el JPL, siendo el primero quien mejor supo utilizarlo para fines electorales. No obstante, el género tuvo una ampliación en el medio social pues aunque se lo apropiaron los partidos, el reggae tuvo un lazo más cercano con los sectores marginales que reivindicaron la política desde la comunidad, a través de criterios sociales.

La música como protesta

Entre la música y los procesos políticos existe un vínculo que no necesariamente se genera, pero la correlación entre ambos es una posibilidad en situaciones de profunda crisis social. La protesta es, por definición, una muestra de disconformidad que se hace inevitable en un contexto particular de conflictos y rupturas, así, protestar es un ejercicio en el que el desacuerdo es la base que permite externar, de un modo u otro, el descontento ante una situación de conflicto.

Todo proceso de protesta conlleva una demanda o crítica que surge ante situaciones complejas y problemáticas en el medio social, político y económico. El criterio con el que la protesta se lleva a cabo puede variar dependiendo de la especificidad en las condiciones sociales existentes, ya que la manifestación de esta se puede presentar desde la protesta pacífica hasta una violenta con posturas ideológicas y demandas distintas.

En Jamaica esta situación de conflicto se encuentra dentro de un proceso político frágil y caótico. Desde 1962 hasta 1974 el crecimiento económico fue notable con una elevación mínima en el PIB, pero es a partir del año siguiente, 1975, cuando la economía comienza a declinar, aumentando el desempleo. La pobreza y la desocupación terminaron por imponerse ante un país con un desarrollo económico en crecimiento, no obstante, el poco fortalecimiento social y político lo dejó sin ninguna posibilidad para salir del bache económico, así un marcado incremento en dicha crisis mostró una evidente desigualdad que se fue disparando, ocasionando serios conflictos en las zonas marginales de Jamaica, acaecidos en serios problemas de analfabetismo y violencia política. Ante esta situación, la música reggae tuvo su función como portavoz de este entorno, siendo una forma de protesta e indignación de los sectores marginales. El reggae fue la herramienta de descontento social por antonomasia; canciones como Tenement Yard  de Inner Circle será un claro ejemplo de la inquietud y el estremecimiento de una sociedad en constante colisión, siendo una clara muestra de protesta potencializada políticamente.

La música fue pate de una contrargumentación ante el discurso político de los grupos dominantes de control social, poniendo en evidencia la contradicción y diferenciación entre las clases sociales de Jamaica. No es de extrañar que la censura y el hostigamiento fueran un ejercicio común. Artistas como Peter Tosh y Bob Marley serían testigos, este último siendo víctima de un atentado con arma de fuego en 1976, dos días ante de un concierto. Así, se hace evidente la fuerza política y de protesta que la música tenía en el ambiente social jamaicano, resaltando y exponiendo lo que las clases dominantes no querían escuchar.

La relación entre el reggae y los partidos políticos

La campaña electoral de Michael Manley y el PNP aprovechó la influencia que la música reggae tenía en la sociedad jamaicana, principalmente en los sectores populares. En el proceso electoral de 1976, los únicos partidos existentes utilizaron el género musical como forma de proselitismo durante el curso de las campañas electorales, con una participación inicial notable por parte de algunos músicos del género, hasta su póstumo abandono. En los años setenta, ya con dos procesos políticos llevados a cabo en la década pasada, la música y la política se entrelazaron íntimamente, pero con el paso de los años el vínculo se fue desvaneciendo por la deteriorada incongruencia ideológica que persistió en el PNP, aunado a los atentados de corte político que se sucedieron con mayor violencia durante aquel periodo de furor contra la vida de los músicos, particularmente con el caso de Bob Marley, que marcó un hito entre la intromisión de la música en la política que terminó por distanciar al resto de los músicos del ambiente partidista.

La apropiación de la música en los procesos electorales y enérgicos atentados junto a los continuos hostigamientos en contra de los artistas del medio musical, fueron consideraciones fundamentales que el gobierno aprovechó para crear un lazo entre este y la población jamaicana, incorporando políticamente a los sectores marginales con claros intereses políticos para la obtención de sufragios.

Aunque el PNP obtuvo mayores dividendos del género musical, es conveniente señalar que el JLP poseyó una impetuosa influencia en el mismo, ganando prestigio frente al movimiento rastafari, al gestionar la visita que el emperador etiopíe Haile Selassie I realizó a la isla en 1966, símbolo primordial del rastafarismo, y con los trámites para la extraditación de los restos del predicador Marcus Garvey, figura significativa del movimiento. No obstante, y pese a ello, el JLP recibió intensas críticas y se enfrentó a la disidencia partidaria por las constantes represiones arremetidas contra los sectores marginales de la urbe. Esto ocasionó, a la larga, que la imagen del partido decayera en la opinión popular.

Conclusión

A partir de los cinco apartados expuestos se dieron a conocer los procesos sociales en Jamaica y la relación con el reggae en épocas de notables transformaciones políticas y económicas; con ello, el análisis hacia el desenvolvimiento de esta expresión musical tuvo como objetivo conocer los procesos sociales que influyeron en el desarrollo de un género musical y, así, abrir un campo de investigación relativo al tema que permita indagar al respecto, con el propósito de incentivar la creación a futuros trabajos que fomenten el diálogo en los distintos espacios académicos y populares utilizando a las ciencias sociales como herramienta de recuperación histórica, análisis teórico y propuestas para el enriquecimiento de esta manifestación cultural de notable influencia a nivel mundial.


David Álvarez
davidalv1990@gmail.com
Sociólogo, periodista y gestor cultural. Dirige Proyecto Saltapatrás.

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