Texto: Mar Marín & Luis Javier Moreno
Fotografía: Laura Santos
La participación ciudadana ha cobrado gran relevancia en el discurso y las acciones de autoridades y colectivos en Querétaro. La aprobación de la nueva Ley de Participación Ciudadana, el pasado 15 de febrero, impulsó este tema en todos los niveles. Gobierno del Estado, gobiernos municipales, el Instituto Electoral y diversas organizaciones están trabajando sobre sus responsabilidades, oportunidades y planes.
Sin embargo, existen claras diferencias en cómo fortalecer y garantizar la participación ciudadana. Las expectativas y los intereses de las personas y organizaciones pocas veces coinciden con los de las autoridades, algo normal pero también fuente de tensiones.
Esto se ha evidenciado especialmente en el municipio de Querétaro. A principios de año, la administración lanzó la app Decide Querétaro, un ejercicio criticado por las organizaciones que impulsamos la ley de participación. Desarrollada apresuradamente como parte de los primeros 100 días de gobierno, la app pedía a la ciudadanía votar por obras que ya estaban contempladas en el plan anual, priorizando una consulta intrascendente por encima de la verdadera organización de base, desde las colonias.
En respuesta, Netas Ciudadanas y otras organizaciones solicitaron un cabildo abierto para dialogar sobre los mecanismos de participación que se incluirán en el reglamento municipal, cuya aprobación se espera para agosto, como también en la mayoría de los ayuntamientos.
Lamentablemente, no ha habido respuesta formal e institucional a esta solicitud. Mientras tanto, el municipio avanza rápidamente en la integración de los consejos de participación.
¿Por qué, por un lado, se agiliza la creación de consejos y, por el otro, se posterga la respuesta a solicitudes directas de la ciudadanía? Ahí está uno de los dilemas clave: la tensión entre la participación promovida desde el gobierno (top-down) y la que nace desde la ciudadanía (bottom-up).
Estos consejos, constituidos con prisa, han sido criticados en Querétaro y en otros estados como espacios con poca relevancia política. Si no se garantiza la pluralidad, acaban siendo homogéneos, donde las voces críticas tienen pocas oportunidades de proponer cambios más audaces. Espacios donde las autoridades se sienten cómodas, con mayorías construidas a modo, “jugando siempre de local”.
Otros obstáculos que limitan el verdadero potencial de los consejos incluyen la falta de capacidad para que sus propuestas tengan peso político y puedan ser vinculantes, procesos poco inclusivos y representativos, horarios que excluyen a las personas trabajadoras y la ausencia de compensación por el tiempo y esfuerzo invertido.
Desde Querétaro Participa creemos en el diálogo y la deliberación como fuente de legitimidad de las propuestas. Por ello, proponemos cuatro acciones concretas para fortalecer estos consejos:
- Que el Consejo Municipal de Participación Ciudadana sea presidido por una persona de la sociedad civil, elegida en un proceso abierto y democrático, que garantice su independencia y legitimidad.
- Establecer plazos de respuesta para las solicitudes, preguntas y recomendaciones de los consejos de participación. Particularmente, que las áreas de la administración municipal cuenten con un máximo de 10 días hábiles, para dar respuesta fundada y motivada a toda comunicación desarrollada por los consejos.
- Reforzar el papel de los consejos como catalizadores comunitarios, asignándoles tareas como:
- Promover capacitaciones sobre mecanismos de participación.
- Facilitar el acceso a formatos y apoyos técnicos para la presentación de propuestas.
- Monitorear la implementación de mecanismos y detectar barreras o exclusiones.
- Establecer evaluaciones ciudadanas sobre el funcionamiento de los propios consejos.
- Evitar que las solicitudes de mecanismos de participación de la ciudadanía tengan que pasar por los consejos, que solo sesionan una vez al mes, para evitar retrasos y burocracia. Proponemos que las solicitudes se dirijan directamente a las dependencias municipales, con copia a los consejos, pero que las autoridades tengan 10 días para dar respuesta.
Falta mucho por hacer para fortalecer la participación y los consejos. Es clave que el Estado asuma un papel activo como garante del derecho a la participación, generando condiciones reales para que cualquier persona —sin importar su nivel de estudios, ingresos o tiempo disponible— pueda ejercerlo. Incluso, buscando esquemas que permitan a las personas trabajadoras asistir a reuniones de consejo como parte de su jornada.
Desde Querétaro Participa queremos subrayar la importancia de garantizar el principio de máxima participación a través de dinámicas transparentes, plurales y abiertas, enfocadas en construir consensos y dar fuerza a las propuestas más progresistas para fortalecer la participación en Querétaro. Queremos que no haya ciudadanía de primera, a la que se responde de inmediato, y ciudadanía de segunda, que ve cómo se retrasa la activación de sus mecanismos.
El llamado a las autoridades es a abrazar la participación y abrir consejos que propicien discusiones difíciles y deliberación, no solo cámaras de eco donde fluyan los aplausos fáciles.
